Dicen que “amor de lejos, felices los cuatro”, pero cualquiera que haya estado realmente enamorado de alguien que vive en otro código postal sabe que ese refrán es mentira. La realidad es que se echa de menos, se extraña la piel y la pantalla del móvil a veces se queda fría.
Sin embargo, las relaciones a distancia pueden ser increíblemente fuertes. Suelen cimentar una comunicación y una confianza a prueba de balas. Si estás contando los días para ver a tu pareja, aquí tienes 5 claves para mantener la chispa encendida y hacer que la espera merezca la pena.
El error número uno es pensar que debéis estar en videollamada 24/7. Eso agota y elimina el misterio. La clave no es hablar todo el tiempo, sino conectar de verdad.
Agendad una noche a la semana para cenar “juntos” por Skype o ver una película sincronizada usando apps como Teleparty. Vestíos guapos, como si fuerais a salir de verdad.
Uno de los riesgos de la distancia es que vuestras vidas se vuelvan completamente paralelas y dejen de tocarse. Para evitarlo, necesitáis tener experiencias comunes, aunque estéis lejos.
La rutina es peligrosa, pero la rutina a distancia es letal. Rompe la monotonía con pequeños gestos inesperados.
¿Sabes que ha tenido un mal día? Pídele su comida favorita a domicilio y haz que se la entreguen por sorpresa. Envíale un regalo pequeño por Amazon sin motivo. Esos detalles dicen: “estoy presente aunque no esté allí físicamente”.
En una relación a distancia, la imaginación puede ser tu peor enemiga. Si no contestan en dos horas, la mente vuela.
La clave es la transparencia. Hablad de vuestras inseguridades sin culpar. Si sientes celos o soledad, dilo: “Hoy me siento un poco inseguro/a, necesito un extra de cariño”. La vulnerabilidad os conectará más que cualquier otra cosa.
Esta es la regla de oro. Una relación a distancia no puede sobrevivir indefinidamente en la incertidumbre. Necesitáis saber cuándo os volveréis a ver.
Tener un billete comprado o una fecha marcada cambia la psicología de “estoy solo” a “estoy en una cuenta atrás”. Esa fecha es el faro que os guía.
Cuando por fin os veáis, no dejéis que la rutina os atrape. Ese tiempo juntos es oro y merece celebrarse por todo lo alto. El reencuentro debe ser un paréntesis del mundo real donde solo existáis los dos.
Olvidaos de compromisos o tareas pendientes. Lo ideal es escaparse a un lugar neutral, íntimo y especial.
Si ya tenéis fecha pero no tenéis lugar, nosotros nos encargamos de poner el escenario perfecto. Desde suites con jacuzzi privado hasta cabañas alejadas del ruido, tenemos el lugar donde la distancia dejará de existir.